En el contexto del Beer Metal Fest Vol. II que se realiza hoy en el Hipódromo Chile, tuvimos la posibilidad de conversar con Gene Hoglan, leyenda de la batería del metal que es parte de Dark Angel y que lleva cuatro décadas tocando con los más connotados músicos del género, siendo parte de discos fundamentales. A continuación, sus respuestas a nuestras consultas:

¡Hola Gene! Es un gusto poder entrevistarte finalmente. Hace un par de veces teníamos una cita y se canceló producto de los incendios forestales en California. ¿Cómo estás luego de todo aquello?

Sí, recuerdo esa mañana… yo vivo en San Diego, a unos 200 kilómetros de Los Ángeles. Y ese día, mi esposa y yo recibimos la alerta de que el fuego estaba cerca. Salí de mi casa y vi el humo tras las colinas cercanas. Tuvimos mucha suerte de que los bomberos de la zona fueron muy profesionales e inmediatamente se encargaron de controlar todo a tiempo. Pero nos dijeron que igualmente fuimos afortunados de que el viento no hubiera soplado de otra forma ese día.

¡Nos alegra mucho saber que no tuvieron mayores contratiempos! Hablemos de música ahora. Dark Angel ha sido tu banda por cuatro décadas. ¿Cómo es el presente de la banda?

Lo cierto es que todo va muy bien. Cuando nos disolvimos en 1992, todos seguimos siendo amigos. No nos separamos por peleas ni nada de eso, así que permanecimos cercanos. Y ahora que estamos de regreso, y con más años encima, es como ser una familia. De hecho, cuando a través de los años pasaba con alguna de mis bandas a tocar en alguna de las ciudades de ellos, siempre me iban a ver para compartir un momento. Y bueno, tener que enfrentar la muerte de nuestro hermano Jim Durken (guitarrista que falleció en marzo de 2023), nos unió aún más. Lo pasamos bien tocando juntos y viajando juntos, algo que, a través de mi experiencia con otros grupos, no siempre se da. Claro, yo soy el experimentado que ha ido a todos lados, que lo ha visto todo. Pero ellos no y están muy emocionados por todo lo que están viviendo. Y como te digo, he estado en camionetas con otros músicos donde solo reina el silencio, cada uno está en su mundo. Con Dark Angel no es así y por eso estoy disfrutando mucho cada momento que paso con ellos.

¿Cómo se vienen estos conciertos en Sudamérica? ¿Alguna novedad en el repertorio?

Nos encanta venir acá, ustedes son una audiencia muy intensa y desenfrenada así que siempre es uno de los puntos altos de nuestras giras. En cuanto al repertorio, por supuesto que tocaremos bastante material clásico, muchas de Darkness Descendes (álbum clásico que lanzaron en 1986), pero también estaremos estrenando algunas nuevas canciones inéditas. Y eso nos tiene motivados, queremos que escuchen lo que estamos componiendo y estamos confiados en que les gustará mucho.

¿Viene un nuevo disco pronto? El último lo lanzaron de 1991…

Mira, llevo como diez años diciendo “sí, habrá un nuevo disco”, pero también he sido enfático en que se informará cuando haya un plan al respecto, con un itinerario claro. Lo concreto es que en este momento estamos felices de poder tocar en vivo un par de nuevas creaciones y esperamos que en algún punto sea posible sacar un disco cuando sea propicio. Pero ya sabes, en esta época los álbumes ya no parecen ser tan importantes como hace treinta años atrás y hasta ahora nos ha ido muy bien sin uno nuevo. Queremos evolucionar a la par de los tiempos así que ya veremos qué es lo que pasa más adelante.

Darkness Descends fue tu debut discográfico con solo 19 años. ¿Qué significa ese disco para ti?

Debo admitir que en ese entonces no teníamos idea de lo que estábamos haciendo. Había estado en un estudio con amigos, pero nunca como músico, así que esa fue mi primera experiencia. Ni siquiera podíamos imaginar que todo eso tendría un impacto duradero, solamente sabíamos que la hora había llegado y que debíamos grabar lo mejor posible y luego ver qué pasaba. El hecho de que ese disco haya pasado la prueba de tiempo no estuvo planificado y fue inesperado. Y me honra mucho cuando otros músicos, de bandas gigantescas, se me acercan, me agradecen y me dicen que ese trabajo fue una inspiración importante para ellos e, incluso, para el metal mismo, ya que en cierta forma fue el punto de encuentro del thrash con el death y el black metal. Es fantástico que así lo sientan y me considero aún más afortunado de haber participado de ese disco.

¿Qué hay de cierto en eso de que Metallica se inspiró en la intro de la canción “Darkness Descends” para esa parte en que “One” sube su intensidad?

La verdad no lo sé, pero siempre me ha llamado la atención que justamente esa parte de “One”, su primer verso parte su letra con un “Darkness”… (risas). Sí recuerdo que una vez, conversando con Jason Newsted cuando aún era parte de Flotsam and Jetsam y aún no se unía a Metallica, me habló acerca de lo mucho que le gustaba Dark Angel. Así que en realidad uno nunca sabe, puede que los haya inspirado de alguna forma. Y está bien, no es como para escandalizarse. Yo siempre he robado ideas de diferentes partes, modificándolas un poco con mis propios recursos, así que tampoco podría criticarlos. Pero claro, recuerdo que cuando salió “One”, recibí muchos llamados de amigos diciendo “oye compadre, ¿ya escuchaste la nueva canción de Metallica? ¡Fíjate en la parte donde se pone heavy!  Todo es parte del anecdotario, porque lo cierto es que, sin ellos, sin Lars Ulrich, ninguno de nosotros estaría aquí y si esa fue mi contribución a estos dioses del metal, pues no puedo más que sentirme muy halagado.

Eres un baterista que ha estado en la elite del metal, una influencia para generaciones de nuevos músicos. ¿Cuál es el disco más desafiante que has grabado y cómo enfrentas composiciones que pueden ser más difíciles y complejas? Imaginamos que Chuck Schuldiner o Devin Townsend te pusieron en más de algún aprieto…

Ninguno de los dos, debo decirte. Con Chuck escribí mis ritmos junto a él, era muy abierto hacia lo que le proponía. Con él fueron mis primeros discos en que no escribí ningún riff, así que solo tuve que enfocarme en lo rítmico. Y cuando le comentaba alguna idea, siempre las aceptaba y me decía “dale, vuélvete loco, puedo tocar todo lo mío sobre eso”. Eso me ayudó a salirme de la caja de Dark Angel, que era la única que conocía hasta ese entonces. Aprendí mucho estando en Death, expandió mucho mis horizontes musicales.

En el caso de Devin, él también era muy abierto a aceptar mis contribuciones. Él es un gran programador de baterías. Por ejemplo, para el disco City de Strapping Young Lad, él me pasó un demo con sus baterías programadas y eran tan buenas que le dije “oye, ¿puedo tocar lo mismo que plasmaste aquí? ¡Está muy bueno!”. “Claro”, me dijo, “haz tu propia versión”. Así lo hice, pero la mayor parte fue esencialmente replicar lo que él había hecho. Y me pasa habitualmente, me entregan material programado y aunque me percate de que necesitaré de cuatro brazos y tres piernas para tocarlo, si es bueno, me focalizo en lograr hacerlo.

Yo no leo música, así que cuando algo muy complicado llega a mí, tengo que escucharlo muchas veces. Pero bueno, a esto me dedico. Toda mi vida está en la música. Así que, si me toma dos o diez meses aprender las canciones para un disco, tengo el tiempo y el interés de hacerlo. También soy respetuoso de lo que componen otros y si veo que el demo tiene un sentido y que los ritmos están perfectos, no intento alterarlos. Me ciño a lo que me entregan y trato de hacerlo lo mejor posible. No importa de quién sea la idea. Si es la mejor de todas, ¡tócala! Paso mucho tiempo en aviones y traslados, tengo espacio para escuchar una y otra vez, memorizar y, finalmente, llegar con una versión propia que me haga sentido para la grabación.