3 de abril 2025.

Por Carlos Barahona.
Fotografías por Francisco Aguilar A.

Hay una película británica que se llama «About Time» y su premisa gira en torno a un joven que descubre que todos los hombres de su familia tienen la habilidad de viajar en el tiempo. El decide usar este don para mejorar su vida amorosa, pero pronto se da cuenta de que incluso con esta habilidad, no todo puede ser perfecto. A través de las experiencias del muchacho aprendemos que el verdadero valor del tiempo no radica en cambiar el pasado o forzar un futuro ideal, sino en apreciar y disfrutar cada momento presente. Es por ello que debemos vivir el presente con atención plena y apreciar los pequeños momentos de felicidad que la vida nos ofrece, sin obsesionarnos por cambiar lo que ya ha pasado o preocuparnos excesivamente por el futuro.

Algo similar es lo que nos sucede en Chile con Incubus. Hace casi una mayoría de edad debutaron en el Movistar Arena, en una doble fecha en la que la juventud rebozó el reducto situado en el corazón del Parque O’higgins, generándose una histeria colectiva, una fuerza de la naturaleza incontrolable que, muchos de los que estuvimos en esa oportunidad ahí, no hemos podido olvidar.

Muchos de los hits que sonaron en ese ya lejano 2007, pertenecían al aclamado Morning View (2001), un álbum clave en la carrera de los californianos, ya que marcó un importante giro hacia un sonido más maduro y experimental, alejándose de su estilo más nü metal de sus primeros discos. Con este álbum, la banda logró una mayor cohesión en su estilo musical, incorporando elementos de rock alternativo, funk, y psicodelia, lo que les permitió ampliar su audiencia y recibir mayor reconocimiento, consolidando a Incubus como una banda versátil, capaz de experimentar con diferentes géneros y sobre todo, profundizando en una lírica mucho más introspectiva, lo que se iría profundizo en los años y discos venideros.

Hoy es el año 2025. Ya no somos los adolescentes y veinteañeros que fuimos hace ya varias décadas. Estamos o ya sobrepasamos los cuarenta y hemos ido reformulando lo que entendemos por adultez, responsabilidades laborales, parentales y sentimentales. Hay más canas, menos energía, más cansancio, pero no por eso menos pasión y ganas de disfrutar. Y tal como lo hace Tim, el protagonista de About Time, tenemos mayor sapiencia para disfrutar momentos mágicos, como los que nos entrega la música en vivo.

Y así como nosotros hemos madurado en nuestra vida, los muchachos de Incubus también han sentido el paso del tiempo, pero enfocándose en entregarse en cuerpo y alma, viviendo en atención plena y disfrutando los momentos de conexión con su público. Esa relación poderosa y mágica hace que seamos reconocidos a lo largo y ancho del planeta como gente apasionada de la música. No por nada tendremos el privilegio de ver cuatro veces en vivo a Brandon Boyd y compañía durante este año – tres noches consecutivas en el Movistar, además de la histórica presentación en el Festival de Viña -, cosa que pocos países en el orbe puede arrogarse.

Y además de verles tres noches seguidas, también se podrá disfrutar de tres teloneros locales diferentes en cada velada. Para la primera jornada, los elegidos fueron Los Tetas, quienes en una reformada versión, liderada por los icónicos C-Funk y Rulo, buscan continuar el legado de una de las bandas de funk rock más grandes de la historia de nuestro país. Canciones como “La Medicina”, “Porcel”, “Hormigas Planes” y “Cha cha cha”, fueron coreadas, bailadas y disfrutadas por el público que llegó tempraneramente al anfiteatro capitalino.

Luego de una breve pero tensa espera, vino el plato principal de la jornada. Anoche, Incubus ofreció una experiencia única en el Movistar Arena, al presentar Morning View en vivo, recorriendo el disco en el orden original de las canciones. Es un disco que conocemos de memoria, los fans saben el vaivén de emociones y hubo puntos a destacar en la velada. “Circles”, por ejemplo, inmediatamente conectó con el público gracias a su energía cautivadora. La interpretación fue intensa, con la guitarra de Mike Einziger y la batería de José Pasillas marcando el ritmo con fuerza. En «Wish You Were Here», la voz melódica y emotiva de Brandon Boyd, acompañada por las suaves guitarras de Einziger, crearon un momento íntimo y reflexivo. Una brillante ejecución de «Warning», que se convirtió en uno de los peaks más altos de la noche. El público coreó cada palabra con fervor, participando activamente en la canción, lo que demostró la conexión especial entre la banda y sus seguidores.

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Otro de los momentos destacados fue la interpretación de “Mexico”, en la que la banda sorprendió al cambiar la letra final por «Santiago» en lugar de «México», un gesto que fue recibido con entusiasmo por los presentes. La versión acústica de «Blood In Your Ground» fue otro de los puntos culminantes del show, con la banda mostrando una faceta más íntima y emotiva, con la delicadeza de la interpretación de Boyd y la sutil armonización de los instrumentos.

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Un momento inesperado sucedió en la interpretación de la canción que cierra el disco: “Aqueous Transmission”. Conocido es el cambio que hace Mike, donde deja la guitarra para tocar el pipa, un instrumento de origen oriental. En la versión de anoche, azarosamente a Eizinger se le cortó una cuerda, lo que llevó a tomar decisiones en el escenario, lo que permitió una pequeña jam entre el resto de los integrantes. Cositas así, nos demuestra la calma y solidez que tiene el grupo hoy en día, demostrando la increíble química que existe entre ellos. Mike Einziger, como guitarrista principal y compositor, se destacó por sus texturas sonoras complejas y por su capacidad para improvisar en los pasajes instrumentales. José Pasillas, con su impresionante técnica en la batería, mantuvo el pulso de la banda y aportó una solidez rítmica que se sintió a lo largo de todo el show. Nicole Row, la nueva bajista, aportó una frescura y técnica renovada al conjunto, mostrando una gran solvencia que enriqueció las composiciones con su presencia en el escenario. Por su parte, Chris Kilmore, encargado de los teclados y scratch, sumó profundidad a las canciones, añadiendo capas sonoras que complementaron perfectamente la estructura de la banda.

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Finalmente, la voz inconfundible de Brandon Boyd llevó la interpretación emocional de cada tema, conectando profundamente con el público a través de las letras y su interpretación única. La combinación de estos talentos hizo de la noche un tributo vibrante a Morning View, demostrando que Incubus sigue siendo una banda relevante y apasionada en su música. Luego del final del disco, la banda se dio tiempo para tocar otras canciones de su aclamado repertorio. “Anna Molly”, la etérea “The Warmth” y la enérgica y siempre jovial “Vitamin”, la que como dice en su letra “I’m born, i’m alive, i’m bleed”, nos hizo conectar con los retazos de juventud que aún nos queda en el cuerpo. Además de los guiños que durante el setlist previo hicieron a artistas como Phil Collins o Rihanna, sorprendió una versión de “Glory Box”, de los ingleses Portishead, donde Nicole destacó en el coro de la canción. “Pardon Me” y “Drive” pusieron el broche de oro a una velada mágica de principio a fin.

Al igual que el protagonista de About Time, quienes seguimos la carrera de Incubus sabemos que la verdadera magia de la vida no reside en revivir el pasado ni en planificar el futuro, sino en vivir plenamente el presente. Cada acorde, cada letra cantada con fervor por Brandon Boyd, cada improvisación inesperada de Mike Einziger, y sobre todo, la conexión palpable con el público, nos invitan a ser conscientes de lo afortunados que somos al disfrutar de estos momentos únicos. En un mundo que avanza rápidamente, la música de Incubus sigue siendo un recordatorio de que, al igual que el tiempo, los momentos vividos al máximo son los que realmente nos definen. Como nos enseña la película, debemos aprender a valorar lo que tenemos aquí y ahora, porque solo en la atención plena encontramos la verdadera esencia de lo que significa vivir, a pesar de todas las vicisitudes que estos aciagos tiempos de exceso de información nos extienden.

Setlist Los Tetas:
Laberinto
La medicina
Ven a bailar
Porcel
Contra viento y marea
Tamo haciéndolo
Bola disco
Planeta
Hormigas planas
Corazón de sandía
Papi, ¿dónde está el funk?
Cha cha cha

Setlist Incubus:
Morning View in its entirely:
Nice to Know You
Circles
Wish You Were Here
Just a Phase
11am
Blood on the Ground (version acústica)
Mexico
Warning
Echo
Have You Ever
Are You In?
Under My Umbrella
Aqueous Transmission
Anna Molly
The Warmth
Vitamin
Glory Box (cover de Portishead)
Pardon Me
Drive

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